Cheetah, la estrella de las películas de Tarzán, falleció tras un fallo en su riñón. Murió a la avanzada edad de 80 años, el 24 de diciembre en la reserva de primates The Suncoast Primate Sanctuary de Florida donde recibió cuidados especiales ya que tenía diabetes.
Su último cuidador, Dan Westfall, cuenta que sus hábitos eran levantarse a las nueve de la mañana, y tras la inyección de insulina, darse un buen festín de desayuno a base de manzanas, plátanos, naranjas y a veces incluso huevos con tostadas. Siempre fue un animal gozador. Nunca se verificó si bebía verdaderamente destilados, pero de ser así, no hicieron mella en su expectativa de vida, ya que, además de todas sus características que lo hicieron ser un chimpancé excepcional, desde 2001 estaba en el libro de Record Guiness por ser el el simio más longevo del mundo. La generalidad, viven entre 25 o 30 años en estado salvaje y entre 35 y 45 en cautividad.
Tenía 3 dobles de riesgo en la filmación de sus 12 películas, realizadas en las décadas del 30 y 40, pero su singular sonrisa lo hacía indispensable. Muchos estuvimos convencidos de que “Chita” en realidad era una mona, pero el chimpancé, nacido en Liberia el 9 de abril de 1932, en realidad era macho.
La Directora del Santuario, Debbie Cobb, reveló a The Tampa Tribune que "Cheetah era extrovertida, amaba pintar con los dedos y disfrutaba ver a la gente reír. Parecía estar en sintonía con los sentimientos humanos".


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